Elogio de la perspicacia.

—– Hace un decenio, en un espléndido mediodía de junio, mientras descansábamos en la cima del Aizkorri, junto al monumento del hacha, Felipe Carlton Ruiz de Azúa me dejó pasmado cuando dijo que vislumbraba el Moncayo. Como guiputzi, pensé entonces que se trataba de una bilbainada. Sin embargo, con el tiempo, tras admirar su enorme perspicacia en posteriores excursiones montañeras de las que hemos disfrutado juntos, me he convencido de que, puesto a ver, es capaz de divisar la caribeña isla Guanahani desde la Gomera; que, si hubiese acompañado a Colón en su primer viaje a las Américas, se habría adelantado al marinero de la carabela Pinta, Rodrigo de Triana, gritando “Tierra a la vista”.

Bromas aparte, Felipe es capaz de ver mucho, o como se suele decir, es alguien con mucha vista. Pero no sólo alcanza a ver lejanas montañas e islas. Por mis conversaciones con él, sé que también ve bien los paisajes sociales, políticos y económicos. Tiene buena vista, no sólo por tener buenos ojos, sino también por saber dirigirlos y utilizarlos. Felipe ve bien porque sabe mirar.

La mirada no deja de ser fruto de un aprendizaje que a veces exige esfuerzo. Para ver paisajes en todo su esplendor hay que ganar altura, hollar cumbres, lo que supone ascenderlas por arduas rutas. Incluso estando en la cima, la mirada puede ser mejorable. Así, para ver más que yo desde la cumbre del monte Valdecebolla este verano, Felipe se encaramó hasta lo alto del monumento que corona la cima, como muestra la segunda foto. Baste este ejemplo para advertir, a modo de moraleja, que, en general, por buenos ojos (habilidades, inteligencia, etc.) que se tenga, si no se sabe cuidarlos, potenciarlos y enfocarlos (educarlos con esfuerzo), sus miradas serán casi siempre mediocres. Lo que vale para el paisaje natural, vale para la sociedad y la vida personal.

Zorionak, Felipe, por los cincuenta y tantos años que cumples hoy, 15 de enero, y por la perspicacia con que amaneces todos los días. Que la lucidez de tu mirada te ayude a prevenir tu futuro.

Felipe oteando el horizonte, en Valdecebollas, agosto del 2018 Felipe, oteando el horizonte, en Valdecebollas, agosto 2018

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