AMILBURU

—— Amilburu es el apellido paterno de MariCarmen (MC), mi mujer. Significa “Al borde del precipicio”. Recuerdo que bromeamos sobre ello cuando me lo explicó semanas antes de casarnos: No estaremos precipitándonos, ¿eh?. Me acuerdo también de haber parodiado a Gustavo Adolfo Bécquer: ¡Oh! Maria del Carmen, ¿acaso sabes lo que es el vértigo?. Vértigo eres tú. Bromas aparte, no voy a negar que MC es una mujer de vértigo. Al contrario, lo proclamo con orgullo. No se puede tener tanta altura de miras y afectos tan profundos, como ella tiene, sin sentir y provocar vértigo.

MariCarmen en actitud de honrar su apellido

MariCarmen en actitud de honrar su apellido

Nos casamos con fogosa esperanza en una buena vida en común, un 23 de junio al atardecer, poco antes de que en el valle Salinas de Léniz flameasen las hogueras de San Juan. MC tenía entonces 26 años. El pasado 28 de febrero cumplió 56. Nuestro matrimonio se acerca, pues, a la edad de 30 años. Como la mayoría de las parejas, supongo, hemos tenido altibajos y hemos caminado a veces por el ‘filo de la navaja’, bordeando precipicios, pero afortunadamente no nos hemos despeñado. De hecho, nuestro matrimonio se ha fortalecido con los años, porque ahora nos disfrutamos, mutuamente, más que nunca.


MC es especialmente Amilburu en un malsano hábito que no comparto. Fuma demasiado y mal. Se asoma peligrosamente al precipicio de la enfermedad. Por eso, en su último cumpleaños le regalé por enésima vez mi deseo, y el de nuestras hijas, de que intentase dejar de fumar. Nos replicó, como otras veces, que ella se siente bien y que asume el riesgo de bordear este precipicio. Realmente tengo que reconocer, no sin sorprenderme todos los días, que su salud ha sido y es excelente. A lo largo de estos treinta años de vida en común apenas ha tenido episodios de gripe y otras dolencias comunes, y desde luego, mucho menos que yo, que no soy fumador. Miren cómo luce, a pesar del tabaco, dentro de sus 56 años.

MariCarmen sobre el río Sena, en el verano del 2008

MariCarmen sobre el río Sena, en el verano del 2008

F. Nietzsche, que no llegó a casarse, escribió sin embargo sobre el matrimonio con aguda perspicacia. He aquí uno de sus aforismos: Antes de contraer matrimonio debes hacerte esta pregunta:¿Crees que conversarás bien con esa mujer hasta la vejez?. Todo lo demás en el matrimonio es transitorio, pero la mayor parte del tiempo de la vida en común pertenece al diálogo. Cuando me case con MC no me hice esta pregunta, quizás porque desconocía este texto, pero ahora, como postre de la celebración de sus 56 años y gozoso anticipo del trigésimo aniversario de nuestra boda, respondo que sí, que conversaré y dialogaré con ella hasta el límite de mi vejez. Hago votos para que nuestro diálogo sea tan fluido, limpio y refrescante, como el que mantuvo MC con un edénico río Iratí en el verano del 2007.

MariCarmen junto al rio Irati, en el verano del 2007

MariCarmen junto al rio Irati, en el verano del 2007

Share your thoughts, leave a comment!

(requerido)

(requerido)