AGUR, HOMBRE AGUILEÑO
———– Lágrimas son hoy mis palabras. Llueve en Arranoaitz. Me empapo de tristeza. Siento frío. Busco refugio en “Nire Aitaren Etxea”. No se abren sus puertas. Las aporreo. Atroz silencio. No es mi hora. Maldigo. Me abandonan las palabras. Vago ebrio de nostalgia. Sin rumbo, sin hermano.————————————–

Goian bego, Alberto, 'aitaren etxean'
Mi hermano Alberto ha fallecido hoy, 7 de junio, el mismo día en que murió también nuestro padre, Patricio, en 1985. Se ha ido cuatro meses después de que le mostrase mi admiración y cariño en este blog con motivo de su 61 cumpleaños. Recuerdo que ese día me llamó emocionado para agradecer mis palabras. Es mi único consuelo. Porque, hoy, cuando las he releído, no he podido evitar sentirme pajarraco de mal agüero, muy distinto de ese águila de altas miras y majestuoso vuelo que simboliza la hermosura moral con que él nos ha deleitado y beneficiado.
Alberto leía este blog, honrándome. Su muerte ha espantado mis palabras, dejando sin vida este nido de reflexiones. No creo que pueda reanimarlo. Agur, adistideak.

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