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	<title>Comentarios para José María Pérez de Villarreal</title>
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		<title>Comentario de Del “crédito sin política” a la “política sin crédito” por Felipe Tajafuerte</title>
		<link>http://perezdevillarreal.com/2011/09/27/del-%e2%80%9ccredito-sin-politica%e2%80%9d-a-la-%e2%80%9cpolitica-sin-credito%e2%80%9d/comment-page-1/#comment-775</link>
		<dc:creator>Felipe Tajafuerte</dc:creator>
		<pubDate>Tue, 27 Sep 2011 21:52:42 +0000</pubDate>
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		<description>Me parecen escalofriantes las declaraciones de Alessio Rastani, de un verdadero depredador y terrorista. Un abrazo</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Me parecen escalofriantes las declaraciones de Alessio Rastani, de un verdadero depredador y terrorista. Un abrazo</p>
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		<title>Comentario de ¿Que bailen los salarios con la productividad? Reflexionemos (2ª parte) por Jose María</title>
		<link>http://perezdevillarreal.com/2011/08/15/%c2%bfque-bailen-los-salarios-con-la-productividad-reflexionemos-2%c2%aa-parte/comment-page-1/#comment-729</link>
		<dc:creator>Jose María</dc:creator>
		<pubDate>Fri, 09 Sep 2011 12:15:14 +0000</pubDate>
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		<description>En tu comentario, Javi,  sugieres la conveniencia de  introducir “fórmulas de cogestión” y de limitar el crecimiento de los salarios mediante la fijación de topes.  Considero muy razonable tu alegato. Tradicionalmente se ha loado la figura del empresario por asumir el riesgo de la empresa. Y por ello, se le ha reconocido  el derecho casi exclusivo de llevar las riendas de la empresa y obtener beneficios extra compensatorios. Si en el nuevo modelo de empresa se exige a los trabajadores compartir también los riesgos, perdiendo el empleo o el poder adquisitivo de los salarios, es lógico postular coparticipar en la gestión y en los beneficios extra. No parece lógico, ni empresarial o socialmente justo, que los empresarios (o en su caso los altos directivos) se sacudan de encima los riesgos desfavorables (en caso de crisis) trasladándolos a los trabajadores y se apropien abusivamente de los riesgos favorables (en buenas coyunturas) dando solo migajas al trabajador. Si renuncian a asumir en exclusiva los riesgos, deberían también, por coherencia y ecuanimidad, renunciar a monopolizar la gestión y absorción de beneficios extraordinarios. Pero esto, amigo Javi,  suena a música celestial.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>En tu comentario, Javi,  sugieres la conveniencia de  introducir “fórmulas de cogestión” y de limitar el crecimiento de los salarios mediante la fijación de topes.  Considero muy razonable tu alegato. Tradicionalmente se ha loado la figura del empresario por asumir el riesgo de la empresa. Y por ello, se le ha reconocido  el derecho casi exclusivo de llevar las riendas de la empresa y obtener beneficios extra compensatorios. Si en el nuevo modelo de empresa se exige a los trabajadores compartir también los riesgos, perdiendo el empleo o el poder adquisitivo de los salarios, es lógico postular coparticipar en la gestión y en los beneficios extra. No parece lógico, ni empresarial o socialmente justo, que los empresarios (o en su caso los altos directivos) se sacudan de encima los riesgos desfavorables (en caso de crisis) trasladándolos a los trabajadores y se apropien abusivamente de los riesgos favorables (en buenas coyunturas) dando solo migajas al trabajador. Si renuncian a asumir en exclusiva los riesgos, deberían también, por coherencia y ecuanimidad, renunciar a monopolizar la gestión y absorción de beneficios extraordinarios. Pero esto, amigo Javi,  suena a música celestial.</p>
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	<item>
		<title>Comentario de ¿Que bailen los salarios con la productividad? Reflexionemos (2ª parte) por Bengoetxe</title>
		<link>http://perezdevillarreal.com/2011/08/15/%c2%bfque-bailen-los-salarios-con-la-productividad-reflexionemos-2%c2%aa-parte/comment-page-1/#comment-712</link>
		<dc:creator>Bengoetxe</dc:creator>
		<pubDate>Sun, 04 Sep 2011 17:30:06 +0000</pubDate>
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		<description>Coincido totalmente contigo, Jose Mari, en lo relativo al modo de establecer esa relación entre salarios y productividad en el seno de las empresas y te cuento lo que ha pasado en una que conozco de cerca. Se estableció como referencia el EBIT, aunque estuvo a punto de ser el beneficio neto. A mi modo de ver cuanto más abajo de la cuenta de resultados cojas el dato, más arriesgado para los trabajadores. Aunque también es cierto que si la alta dirección tiene como referencia el beneficio neto para su bonus, cosa que sucede en el caso que comento,  se podría pensar que ir ambas partes alineadas no es malo. En todo caso, puestos a elegir yo me quedaría con el EBITDA, que evita los posibles tejemanejes contables sobre provisiones (especialmente) y amortizaciones. Pero, en todo caso, es obvio que el EBITDA se ve afectado por multitud de decisiones que poco tienen que ver con la productividad de la plantilla, como bien dices. Por eso, me parece fundamental en este nuevo modelo que venga acompañado de una participación de los trabajadores en la toma de decisiones. Dicho de otro modo, ligar los salarios a los beneficios sin la existencia de fórmulas de cogestión es un retroceso importante para los trabajadores respecto del modelo IPC. Ah, y lo que no puede ser, como ha sucedido en el caso que te comento, es que se establezca un límite al crecimiento de los salarios demasiado estrecho, como el 3,5%, cuando la inflación se situaba ya en tasas similares o más altas. O hay confianza, transparencia y cogestión o mejor seguir manteniendo la distancia entre propiedad y trabajo y que éste siga siendo considerado como un coste. Pero la verdad es que el otro modelo es bonito...</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Coincido totalmente contigo, Jose Mari, en lo relativo al modo de establecer esa relación entre salarios y productividad en el seno de las empresas y te cuento lo que ha pasado en una que conozco de cerca. Se estableció como referencia el EBIT, aunque estuvo a punto de ser el beneficio neto. A mi modo de ver cuanto más abajo de la cuenta de resultados cojas el dato, más arriesgado para los trabajadores. Aunque también es cierto que si la alta dirección tiene como referencia el beneficio neto para su bonus, cosa que sucede en el caso que comento,  se podría pensar que ir ambas partes alineadas no es malo. En todo caso, puestos a elegir yo me quedaría con el EBITDA, que evita los posibles tejemanejes contables sobre provisiones (especialmente) y amortizaciones. Pero, en todo caso, es obvio que el EBITDA se ve afectado por multitud de decisiones que poco tienen que ver con la productividad de la plantilla, como bien dices. Por eso, me parece fundamental en este nuevo modelo que venga acompañado de una participación de los trabajadores en la toma de decisiones. Dicho de otro modo, ligar los salarios a los beneficios sin la existencia de fórmulas de cogestión es un retroceso importante para los trabajadores respecto del modelo IPC. Ah, y lo que no puede ser, como ha sucedido en el caso que te comento, es que se establezca un límite al crecimiento de los salarios demasiado estrecho, como el 3,5%, cuando la inflación se situaba ya en tasas similares o más altas. O hay confianza, transparencia y cogestión o mejor seguir manteniendo la distancia entre propiedad y trabajo y que éste siga siendo considerado como un coste. Pero la verdad es que el otro modelo es bonito&#8230;</p>
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	<item>
		<title>Comentario de Sobre el devenir de la economía vasca por Jose Mª (Final)</title>
		<link>http://perezdevillarreal.com/2011/03/02/sobre-el-devenir-de-la-economia-vasca/comment-page-1/#comment-426</link>
		<dc:creator>Jose Mª (Final)</dc:creator>
		<pubDate>Fri, 18 Mar 2011 10:51:21 +0000</pubDate>
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		<description>Finalizo mi picoteo. En sus perspicaces comentarios, LUIS MARIA ABADIE y JOSE MANUEL CHAMORRO, se centran en el reto energético. El primero nos invita a debatir, con serenidad y sin dogmatismos, los pros y contra de la producción y uso de la energía nuclear, destacando los issues relevantes, entre ellos el de la seguridad. Si era oportuna esta invitación antes del desastre nuclear de Japón (Luis María escribió su comentario antes del 11 de marzo, fecha del maremoto), tras este gravísimo suceso el debate se ha tornado perentorio. En todos los países se va a intensificar la polémica sobre la viabilidad y conveniencia de la energía nuclear. De hecho ya habido, entre nosotros, pronunciamientos parlamentarios sobre ello. Parece indudable que, tras el siniestro japonés, el recurso a la energía nuclear va a ser menor y más caro (por cierre adelantado de algunas centrales y mayores costes de seguridad en otras), lo cual a su vez alterará la composición de la oferta energética y elevará el precio medio de los recursos energéticos, incrementándose con ello  los costes de producción de las empresas. El sector industrial vasco, tan consumidor de energía, verá así agudizado su problema o reto de competitividad. De ahí que los alegatos de ambos en pro de la eficiencia en el uso de la energía sean también ahora todavía más oportunos que antes de la crisis japonesa. Es interesante la mención que hace Luis María de un trabajo de Mckynsey donde se analizan inversiones en eficiencia energética cuyos costes se compensan rápidamente con los ahorros energéticos que tales inversiones producen. Por otra parte, José Manuel, destaca el potencial de ahorro energético que podemos hacer mentando un dato muy esperanzador: si España fuese  tan eficiente en el uso de la energía como Francia, se podría ahorrar hasta el doble de la producción de nuestra ocho centrales nucleares (cita a Jorge Sanz). En este sentido, cabe pensar que, en Euskadi, hay grandes márgenes de ahorro, relativamente rápido, en actividades de transporte y en uso de energía en alumbrados públicos, hogares y oficinas.  José Manuel también aboga por estimular los proyectos de inversión CCS (Carbon Capture and Sequestration), que resultan muy interesantes  por evitar la emisión de GEI (gases de efecto invernadero) in situ, en origen, y que vienen a ser medidas alternativas a la disciplina medioambiental que se promueve mediante el mercado de derechos de emisión. José Manuel se hace eco de la timidez con que se están llevando a cabo estos proyectos en Europa debido a sus elevados costes y escasa ayudas. La cuestión es obvia: no sé cuál es el grado de diligencia de nuestras AA.PP  en este punto, pero si es nula o insuficiente, ¿estarían dispuestas a conceder (o reforzar si lo hay) un trato fiscal especialmente favorable para inversiones CCS, además de apoyar a las empresas en su acceso a las ayudas UE para estos fines?


Por último, PEDRO LANDERAS, nos alerta sobre el riesgo de mediocridad que afecta a nuestro sistema educativo (en sus niveles medios y superior) y que por lo mismo le puede restar calidad y competencia. El igualitarismo domina a la meritocracia, y con ello se perjudica a los estudiantes más talentosos y/o esforzados, cundiendo el desánimo y menguando las ganas de superación. En un artículo que acaba de escribir en un medio periodístico de Vocento, y al que enlaza en su comentario,  ahonda en estas reflexiones. En mi opinión, aunque Pedro se refiere al sistema educativo general, vigente en el conjunto de España, el particular de Euskadi no escapa a su diagnóstico. Ciñéndome a la UPV-EHU, que es la universidad pública que mejor conozco junto a la de Cantabria y sin que por ello otorgue mejor valoración a las universidades privadas vascas (“qui silet nihil dicit”), creo que los regímenes de acceso a la universidad, de permanencia en ella y de acreditación de conocimientos adquiridos mediante concesión de títulos de grado y posgrado son, en general, excesivamente permisivos y generosos. Lamento decirlo, pero sí, hay algo (mucho en algunos casos) de eso que suele decirse del imperio de la mediocridad: “café para todos”.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Finalizo mi picoteo. En sus perspicaces comentarios, LUIS MARIA ABADIE y JOSE MANUEL CHAMORRO, se centran en el reto energético. El primero nos invita a debatir, con serenidad y sin dogmatismos, los pros y contra de la producción y uso de la energía nuclear, destacando los issues relevantes, entre ellos el de la seguridad. Si era oportuna esta invitación antes del desastre nuclear de Japón (Luis María escribió su comentario antes del 11 de marzo, fecha del maremoto), tras este gravísimo suceso el debate se ha tornado perentorio. En todos los países se va a intensificar la polémica sobre la viabilidad y conveniencia de la energía nuclear. De hecho ya habido, entre nosotros, pronunciamientos parlamentarios sobre ello. Parece indudable que, tras el siniestro japonés, el recurso a la energía nuclear va a ser menor y más caro (por cierre adelantado de algunas centrales y mayores costes de seguridad en otras), lo cual a su vez alterará la composición de la oferta energética y elevará el precio medio de los recursos energéticos, incrementándose con ello  los costes de producción de las empresas. El sector industrial vasco, tan consumidor de energía, verá así agudizado su problema o reto de competitividad. De ahí que los alegatos de ambos en pro de la eficiencia en el uso de la energía sean también ahora todavía más oportunos que antes de la crisis japonesa. Es interesante la mención que hace Luis María de un trabajo de Mckynsey donde se analizan inversiones en eficiencia energética cuyos costes se compensan rápidamente con los ahorros energéticos que tales inversiones producen. Por otra parte, José Manuel, destaca el potencial de ahorro energético que podemos hacer mentando un dato muy esperanzador: si España fuese  tan eficiente en el uso de la energía como Francia, se podría ahorrar hasta el doble de la producción de nuestra ocho centrales nucleares (cita a Jorge Sanz). En este sentido, cabe pensar que, en Euskadi, hay grandes márgenes de ahorro, relativamente rápido, en actividades de transporte y en uso de energía en alumbrados públicos, hogares y oficinas.  José Manuel también aboga por estimular los proyectos de inversión CCS (Carbon Capture and Sequestration), que resultan muy interesantes  por evitar la emisión de GEI (gases de efecto invernadero) in situ, en origen, y que vienen a ser medidas alternativas a la disciplina medioambiental que se promueve mediante el mercado de derechos de emisión. José Manuel se hace eco de la timidez con que se están llevando a cabo estos proyectos en Europa debido a sus elevados costes y escasa ayudas. La cuestión es obvia: no sé cuál es el grado de diligencia de nuestras AA.PP  en este punto, pero si es nula o insuficiente, ¿estarían dispuestas a conceder (o reforzar si lo hay) un trato fiscal especialmente favorable para inversiones CCS, además de apoyar a las empresas en su acceso a las ayudas UE para estos fines?</p>
<p>Por último, PEDRO LANDERAS, nos alerta sobre el riesgo de mediocridad que afecta a nuestro sistema educativo (en sus niveles medios y superior) y que por lo mismo le puede restar calidad y competencia. El igualitarismo domina a la meritocracia, y con ello se perjudica a los estudiantes más talentosos y/o esforzados, cundiendo el desánimo y menguando las ganas de superación. En un artículo que acaba de escribir en un medio periodístico de Vocento, y al que enlaza en su comentario,  ahonda en estas reflexiones. En mi opinión, aunque Pedro se refiere al sistema educativo general, vigente en el conjunto de España, el particular de Euskadi no escapa a su diagnóstico. Ciñéndome a la UPV-EHU, que es la universidad pública que mejor conozco junto a la de Cantabria y sin que por ello otorgue mejor valoración a las universidades privadas vascas (“qui silet nihil dicit”), creo que los regímenes de acceso a la universidad, de permanencia en ella y de acreditación de conocimientos adquiridos mediante concesión de títulos de grado y posgrado son, en general, excesivamente permisivos y generosos. Lamento decirlo, pero sí, hay algo (mucho en algunos casos) de eso que suele decirse del imperio de la mediocridad: “café para todos”.</p>
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	<item>
		<title>Comentario de Sobre el devenir de la economía vasca por Jose María</title>
		<link>http://perezdevillarreal.com/2011/03/02/sobre-el-devenir-de-la-economia-vasca/comment-page-1/#comment-423</link>
		<dc:creator>Jose María</dc:creator>
		<pubDate>Thu, 17 Mar 2011 16:23:27 +0000</pubDate>
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		<description>Sigo con el picoteo. VICTOR SAGASTI pone énfasis en las consecuencias del paro de los jóvenes. En especial, apunta hacia el problema de sostenibilidad de las pensiones.  Se hace eco del argumento (supongo que es éste) de que si la productividad se ralentiza porque los jóvenes, más preparados que los mayores para manejar las nuevas tecnologías, no pueden acceder al mercado de trabajo por penalizarse los contratos de relevo, se evapora el alivio en la carga de las pensiones que pudiera suponer el retraso de la edad de jubilación. Sin menoscabo de sus apreciaciones, matizo esta conjetura añadiendo que, en efecto, esto sería así si la pensión media creciese más que la productividad. Pero dado que  en la reforma  de las pensiones se contemplan medidas para minorar la pensión media (ej., por alargamiento del periodo de cálculo de las pensiones), no veo tan clara esta amenaza.


EDUARDO TRAVER propone ganar competitividad empresarial, entre otros medios, imitando el “modelo japonés”(lo escribió antes del terremoto y de las trágicas consecuencias que están convulsionando Japón). Modelo de empresa japonesa donde el trabajador se siente integrado más que explotado, donde sobresale la consistencia grupal y la perseverancia en las relaciones,  donde entre las partes predomina el civismo, la lealtad…, donde el esfuerzo o dar lo mejor de uno mismo en el trabajo hace de “ sable de samurai”… Seguro que estas virtudes engendrarán un nuevo milagro japonés en los nuevos tiempos del posterremoto. Y qué bien nos vendría a nosotros tenerlas, o abundar algo más en ellas. Porque algo del modelo japonés ya existe entre nosotros, aunque en forma distinta (y quizás menos pura hoy en día de lo que fue en su origen) y con alcance más limitado. Me refiero al modelo de cooperativa, implantado hace ya más de medio siglo por José María Aritmendiarreta en Mondragón-Arrasate, y cuya actividad actual (a pesar de los pesares), medida en términos de producción, empleo, innovación tecnológica  e internacionalización,  tiene un peso relativo importante en Euskadi. En mi opinión, Euskadi  crecería más sosteniblemente a lomos de una “economía más social”, donde las empresas tipo cooperativas, sociedades laborales y demás  tuviesen mayor presencia. Precisamente ayer 16 de marzo se aprobó en el Parlamento español la Ley de Economía Social con la finalidad de relanzar este sector. 


En su comentario, MIGUEL GONZALEZ SIMON, nos advierte que quizás tengamos ya sobreabundancia de información y conocimiento, pero poca acción. Y añade que la ventaja competitiva vendrá no tanto de lo que uno “sabe” sino de lo que “hace con lo que sabe”, o en otras palabras,  de poner en la cadena de valor, o activar, esos factores “pasivos”, como él piensa, que son ya la información y el conocimiento. En definitiva, según él, es la hora de la iniciativa, la creatividad,  la innovación y el liderazgo. ¿Cómo no estar de acuerdo con esta apreciación? Sin duda que hay que saltar del “saber” al “hacer”, pero… ¿cómo saltar?, ¿quién lo enseña?, ¿cómo y dónde se aprende?. Parece evidente que tanto la universidad como las empresas están convocadas para facilitar este salto, así como el sector financiero y Gobierno aunque sea como agentes intermediarios. Pero…ya hemos comentado sobre lo que hace la universidad en este sentido. Aunque haya excepciones, en general, “no hace ni hace hacer” lo suficiente. ¿Y las empresas?. Mi impresión es que éstas esperan demasiado de la universidad, tanto como que las cosas les vengan hechas. En mi opinión se necesita un mayor acercamiento, e incluso integración de actividades, entre ambas instituciones. Quizás unas becas mejor dotadas, e incluso contratos a tiempo parcial ad hoc, podrían propiciarlo. 

Ayer se aprobó también la Ley de la Ciencia. En ella se contempla el establecimiento de pasarelas que permitan a los investigadores el salto de la empresa pública a la privada, y viceversa. Algo es algo. Confiemos en que en su desarrollo mediante decretos y reglamentos se concreten y afiancen estas pasarelas.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Sigo con el picoteo. VICTOR SAGASTI pone énfasis en las consecuencias del paro de los jóvenes. En especial, apunta hacia el problema de sostenibilidad de las pensiones.  Se hace eco del argumento (supongo que es éste) de que si la productividad se ralentiza porque los jóvenes, más preparados que los mayores para manejar las nuevas tecnologías, no pueden acceder al mercado de trabajo por penalizarse los contratos de relevo, se evapora el alivio en la carga de las pensiones que pudiera suponer el retraso de la edad de jubilación. Sin menoscabo de sus apreciaciones, matizo esta conjetura añadiendo que, en efecto, esto sería así si la pensión media creciese más que la productividad. Pero dado que  en la reforma  de las pensiones se contemplan medidas para minorar la pensión media (ej., por alargamiento del periodo de cálculo de las pensiones), no veo tan clara esta amenaza.</p>
<p>EDUARDO TRAVER propone ganar competitividad empresarial, entre otros medios, imitando el “modelo japonés”(lo escribió antes del terremoto y de las trágicas consecuencias que están convulsionando Japón). Modelo de empresa japonesa donde el trabajador se siente integrado más que explotado, donde sobresale la consistencia grupal y la perseverancia en las relaciones,  donde entre las partes predomina el civismo, la lealtad…, donde el esfuerzo o dar lo mejor de uno mismo en el trabajo hace de “ sable de samurai”… Seguro que estas virtudes engendrarán un nuevo milagro japonés en los nuevos tiempos del posterremoto. Y qué bien nos vendría a nosotros tenerlas, o abundar algo más en ellas. Porque algo del modelo japonés ya existe entre nosotros, aunque en forma distinta (y quizás menos pura hoy en día de lo que fue en su origen) y con alcance más limitado. Me refiero al modelo de cooperativa, implantado hace ya más de medio siglo por José María Aritmendiarreta en Mondragón-Arrasate, y cuya actividad actual (a pesar de los pesares), medida en términos de producción, empleo, innovación tecnológica  e internacionalización,  tiene un peso relativo importante en Euskadi. En mi opinión, Euskadi  crecería más sosteniblemente a lomos de una “economía más social”, donde las empresas tipo cooperativas, sociedades laborales y demás  tuviesen mayor presencia. Precisamente ayer 16 de marzo se aprobó en el Parlamento español la Ley de Economía Social con la finalidad de relanzar este sector. </p>
<p>En su comentario, MIGUEL GONZALEZ SIMON, nos advierte que quizás tengamos ya sobreabundancia de información y conocimiento, pero poca acción. Y añade que la ventaja competitiva vendrá no tanto de lo que uno “sabe” sino de lo que “hace con lo que sabe”, o en otras palabras,  de poner en la cadena de valor, o activar, esos factores “pasivos”, como él piensa, que son ya la información y el conocimiento. En definitiva, según él, es la hora de la iniciativa, la creatividad,  la innovación y el liderazgo. ¿Cómo no estar de acuerdo con esta apreciación? Sin duda que hay que saltar del “saber” al “hacer”, pero… ¿cómo saltar?, ¿quién lo enseña?, ¿cómo y dónde se aprende?. Parece evidente que tanto la universidad como las empresas están convocadas para facilitar este salto, así como el sector financiero y Gobierno aunque sea como agentes intermediarios. Pero…ya hemos comentado sobre lo que hace la universidad en este sentido. Aunque haya excepciones, en general, “no hace ni hace hacer” lo suficiente. ¿Y las empresas?. Mi impresión es que éstas esperan demasiado de la universidad, tanto como que las cosas les vengan hechas. En mi opinión se necesita un mayor acercamiento, e incluso integración de actividades, entre ambas instituciones. Quizás unas becas mejor dotadas, e incluso contratos a tiempo parcial ad hoc, podrían propiciarlo. </p>
<p>Ayer se aprobó también la Ley de la Ciencia. En ella se contempla el establecimiento de pasarelas que permitan a los investigadores el salto de la empresa pública a la privada, y viceversa. Algo es algo. Confiemos en que en su desarrollo mediante decretos y reglamentos se concreten y afiancen estas pasarelas.</p>
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