Archivo de artículos sobre ‘Reflexión’:
Escrito el Diciembre 7th, 2010 por José María Pérez de Villarrealsin comentarios
En el fondo de esta crisis, desde su inicio hace ya tres años, hay una quiebra de la confianza. La desconfianza empezó en el mercado hipotecario de EE.UU, se propagó inmediatamente al mercado interbancario, bloqueó los canales de crédito hacia las empresas y familias, se hizo musa de las bolsas de valores, se adueñó de la economía real y ha terminado por recalar en las finanzas públicas. Y ni decir tiene que, a lo largo de este proceso, se ha recreado y recrecido ante la incapacidad de los Gobiernos para derrotarla. De hecho, es esta impotencia o “mal hacer” de la política y sus muñidores lo que está minando la confianza en algo más profundo y fundamental, como son los sistemas políticos y sociales vigentes en el mundo.
Las redes sociales están propiciando la propagación de desencantos colectivos, la rabia de grupos marginados, sobre todo de jóvenes, y las arengas de movimientos antisistema. En el ‘post’ anterior comentaba la invitación a una revuelta contra los bancos del ex-futbolista francés Eric Cantona. El ‘tsunami’ informativo que ha provocado el australiano Julian Assange a través de Wikileaks filtrando documentación comprometida de la Administración USA es la última de estas explosiones antisistema. Nada hay más corrosivo que desconfiar de los administradores de la “res publica”. Y en este sentido es desesperante comprobar que ya ni Obama despierta confianza.
La crisis y su tr
atamiento dentro de la Unión Monetaria Europea también están suscitando dudas sobre la supervivencia del euro. Desde su creación en enero del 1999 la divisa europea apenas había registrado problemas al amparo de una bonanza económica mundial, pero ahora, ante las primeras convulsiones serias, su arquitectura institucional cruje y, según algunos, se tambalea con gran riesgo de desplome. Rebrotan los recelos que sombrearon su origen en 1999, cuando no pocos dudaron de que Europa reuniese las características propias de un área monetaria óptima, a saber, la flexibilidad de precios y salarios, la movilidad geográfica de los trabajadores y la existencia de una hacienda europea suficientemente fuerte. Que once años después tanto la flexibilidad como la movilidad sean insuficientes dentro de la Unión Monetaria Europea hace todavía más necesario un presupuesto fiscal comunitario que sea capaz de paliar las dificultades económicas de aquellos países miembros que sufran perturbaciones asimétricas (como el reciente estallido de la burbuja inmobiliaria, que ha afectado más a unos que a otros). Sin embargo, no parece que haya voluntad política para cubrir esta carencia institucional, pues ni tan siquiera la hay (al menos, por ahora) para reforzar la débil gobernanza de la UME con la creación y el desarrollo de un mercado de eurobonos emitidos por el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera con el propósito de canalizar recursos a los países con problemas de deuda pública, mercado en el que podría participar, atemperando sus vaivenes, el Banco Central Europeo. La renuencia del Gobierno alemán a iniciativas de esta índole y su insistencia en que sean los propios países quienes resuelvan sus problemas de deuda con ajustes fiscales severos que, al menos a corto plazo, lastran la actividad económica, no contribuyen a confiar en el futuro de la zona euro. Además, no deja de ser irritante que los euroburócratas se suban el sueldo un 3,5% cuando a muchos ciudadanos europeos se les exige asumir grandes sacrificios.
En el caso de España, la desconfianza de los mercados financieros, al margen de si está o no justificada, está resultando letal, hasta el punto que para aligerar las finanzas públicas, el Presidente del Gobierno ha decidido eliminar la ayuda de 426 euros a los parados más necesitados, aquellos que incluso carecen de prestación por desempleo por parte de la Seguridad Social. Se les consuela con la esperanza de que diversas medidas (ninguna contundente), entre ellas ciertos alivios fiscales para las empresas (especialmente las PYMES) en el impuesto de sociedades, logren activar la economía proporcionándoles empleo. En definitiva, se les quita el pan a cambio de una pequeña probabilidad de encontrar un puesto de trabajo el año que viene o el siguiente. Lotería negra para estas navidades. Así de inmisericorde, en su impotencia o torpeza, está la política económica española, aconsejada por las “circunstancias” (ésta fue la palabra invocada por el Presidente Zapatero para justificar su viraje social el pasado mes de mayo). La falta de confianza en España se habrá agravado (supongo) con el caos que el gremio de los controladores acaba de provocar en el tráfico aéreo nacional e internacional. Sólo nos faltaban barbaridades como ésta.

¿Recuerdan la película “The serpent’s egg” de Ingmar Bergman? A quienes no la recuerdan o no la han visto, les diré que en ella se describe la Alemania de los años mil novecientos veinte, arrollada por una hiperinflación que, al saquear el poder adquisitivo de las clases medias y bajas, creó un enorme malestar social incubando el nazismo. Pues bien, hoy en día, la escalada de la desconfianza en la economía, la sociedad y la política, amenaza con ser, como lo fue la hiperinflación alemana, el huevo de algún monstruo. No sé cuál, pero… ¡rompamos el huevo antes de que surja de él alguna bestia!
Escrito el Noviembre 25th, 2010 por José María Pérez de Villarreal1 comentario
Eric Cantona, extravagante futbolista del Manchester United ya retirado, quiere ahora retirar a los bancos de su juego financiero. La crisis de Irlanda le ha revuelto las tripas. Cabreado, como tantos ciudadanos europeos, quiere dejarles en off-side por lo mal que juegan. Mediante un video en YouTube (http://www.youtube.com/watch?v=-Uop5R7E314&feature=related), nos convoca el próximo 7 de diciembre a desplumarles de recursos retirando el dinero que tenemos depositado en ellos.

La ‘boutade’ del Cantona es tan simpática como ingenua, pues el remedio es peor que la enfermedad. En este caso, matar al perro no terminaría con la rabia. Sin bancos, todos estaríamos peor, y en especial las personas más bancarizadas, o que más están abocados a utilizarlos, las que pertenecen a las clases sociales media y baja. Así pues, hay que curar la enfermedad sin matar al perro.
Tan culpables como los bancos son los reguladores del juego y los árbitros, es decir, los Gobiernos. Hay que cambiar las reglas de juego que permiten a los bancos apropiarse las ganancias con abuso, bajo una fiscalidad poco onerosa, y socializar las pérdidas con impunidad, al amparo de legislaciones bancarias blandas. Y hay que supervisar mejor, mucho mejor, sin hacer tantas veces ‘la vista gorda’ ante contabilidades creativas, maquilladas e incluso compinchadas, y sin ser tan miopes de no ver más allá de las fronteras nacionales en un frondoso campo de juego internacional. Sólo mejorando la regulación y la supervisión bancarias se podrá retirar del perro su mal.
Precisamente en los Presupuestos de la UE para el 2011 se contempla una dotación para poner en marcha la Autoridad Bancaria Europea (ABE) con el fin de subsanar y complementar las tareas de supervisión que hacen los bancos centrales nacionales, hasta hora los únicos competentes para ello. También a principios del pasado mes de Octubre, la Comisión Europea anunció su propósito de establecer en la UE un impuesto especial sobre las actividades financieras que gravaría los beneficios y las altas remuneraciones bancarias. La música de estas dos medidas suena bien en partitura, pero habrá que ver la letra final que se pone y, sobre todo, cuándo y cómo se ejecuta. Del impuesto no se ha vuelto a hablar y la activación de la ABE está en suspenso mientras no se aprueben los nuevos Presupuestos UE 2011, que ahora están bloqueados por desavenencias entre los 27 miembros, pues una prórroga de los del 2010 difícilmente podría alumbrar esta nueva institución.
La ‘Cantonada’ no hará caer el sistema bancario, pero quizás logre zarandear algunos bancos hasta poner al descubierto su pudenda debilidad. Si los políticos, los Gobiernos y la euroburocracia se muestran incapaces de sanear los vicios del sistema, sea a las buenas o a las malas, y cuanto antes, ¿no deberíamos temer que Eric Cantona crease escuela y se lanzasen por Internet cada vez más y más misiles antisistema? Y ¿estamos seguros de que este tipo de excentricidades no acabarían por descentrar la Unión Europea? Por si acaso, ¡que la UE mejore pronto su gobernanza!.
Escrito el Noviembre 4th, 2010 por José María Pérez de Villarreal1 comentario
Me ha preocupado hasta hoy el agobio de un amigo (JA) que fue condenado a padecer incontinencia urinaria tras quedar huérfano de próstata en un quirófano. Afortunadamente -me acaba de decir-ya ha vuelto al club de relax de quienes todavía gobernamos nuestras micciones. En mi solidario contento encuentro dos palabras en euskera para dedicárselas a ritmo de JAZZ: «Zorionak Zuri».
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No voy a perorar sobre las incontinencias verbales del ‘morritófilo’ alcalde de Valladolid, ni sobre las del ‘lolitado’ Sanchez Dragó y ni tan siquiera sobre las del ‘perfecto enmerdante’ Pérez Reverte, aunque la perorata sería muy jugosa. Demasiada verba se ha oído ya en el gallinero. Me basta con maldecir pleonásticamente el lustre del que gozan tantos ilustres en esta época de sórdida ilustración.
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El hartazgo ante las incontinencias políticas de los partidos, tanto de quienes gobiernan como de quienes hacen oposiciones para gobernar, me seca la elocuencia. La corrupción y el electoralismo, perversos desenfrenos en boga, no merecen ya ni palabras de condena. Debería enmudecer también, anegándose en verguenza, ese presunto templo de la palabra democrática que llamamos Parlamento.
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Sigue rampante la ‘titulitis’, esa incontinencia universitaria que critiqué en la primera entrada de este blog, hace ya cuatro años. Esta vez el “sobresaliente cum laude” ha sido para J. J. Ibarretxe. Qué fulgurante y tránsfuga carrera la suya: de licenciado en ciencias empresariales a doctor en derecho en poco más de año y medio, desde que se retiró de la política, sin mediar (que yo sepa) cursos de doctorado preparatorios (y preceptivos). Ojalá me equivoque, y si es así ruego disculpen mi incontinencia, pero se me escapa la palabra ‘pelotazo’.
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Tempus fugit, lo hemos musitado estos días (1 y 2 de Noviembre) evocando a quienes ya se han ido, los difuntos. La mortalidad es nuestra gran incontinencia. La vida no se contiene, se va… irreversible, rápida y, en no pocos casos, abruptamente. De ahí que nos convenga extraerle el jugo día a día. Así pues, amig@, rememora las palabras vivas de un poeta muerto, Quintus Horatius Flaccus: Carpe diem.
Escrito el Septiembre 15th, 2010 por José María Pérez de Villarrealsin comentarios
“No soy pesimista, sino que vivimos en un mundo pésimo” (José Saramago)
“El saber” no garantiza “saber comportarse”, o en otras palabras, mejorar nuestro conocimiento del mundo y de nosotros mismos no necesariamente nos hace mejores personas. Abundan los casos de egregios intelectuales e investigadores que se comportan de forma necia en su entorno profesional, familiar y social; y la historia de la humanidad evidencia que, aunque el progreso científico-tecnológico ha sido el eje central del desarrollo, ha habido también innumerables casos en que los descubrimientos e invenciones se han explotado de forma perversa, en contra de la naturaleza y del propio ser humano. Más aún, el alcance de la ciencia y tecnología modernas es tal que su mal uso no deja de ser una amenaza para el futuro del planeta. Porque, ¿acaso no ceban este peligro la degradación medioambiental y el riesgoso uso (sobre todo, el bélico) de la energía nuclear?
Durante el verano me ha turbado esta dualidad del ser humano, su capacidad de crear y de destruir, su sapiencia y su estulticia. Como mi frustración por el ‘homo stultus’ ha sido más fuerte que mi admiración por el ‘homo sapiens’, dedicaré estas líneas a lamentar la estulticia humana.
La rebelión de la naturaleza ante su necia explotación
En Julio me espantó la visión de Moscú, sitiada por incendios, bajo una oscuridad diurna, asfixiada por fumosas nubes. Fue el parto de una sequía abandonada a su suerte, sin diligencia medioambiental por parte del Gobierno. En Rusia, como en otros muchos países, la naturaleza se explota y se usa sin amor (“diligentia” en latín significa también amor), y de ahí que se sequen sus entrañas y nos niegue sus frutos. Ahora se anuncia que la escasez de trigo ruso congelará las exportaciones al resto del mundo. No me cabe duda de que este frío afectará especialmente a los países más hambrientos.

Pero la rebelión del hábitat planetario contra el desamor de sus habitantes no terminó en Moscú. Pasó a Pakistán en forma de diluvio, provocando desbordamientos fluviales y pavorosas inundaciones; en definitiva, muerte y miseria para millones de pobres e inocentes. A lo largo de todo el mes de Agosto hemos visto imágenes y escuchado relatos que nos han estremecido.
La rebelión continuó, sin fronteras, en otra zona del mundo. A principios de este mes de Septiembre se desplazó a Guatemala en forma, también, de aguas torrenciales, anegamientos de pueblos y destrozos viales. Una vez más, un desastre en un país pobre. Y lamentablemente, esta furia de la naturaleza seguirá emergiendo en otras partes hasta que no cese el maltrato al que le somete el ‘homo stultus’.
Las necias hazañas bélicas
Entre los días 6 y 9 de Agosto, los medios de comunicación bombardearon nuestras conciencias con recuerdos de las masacres de Hiroshima y Nagasaki perpetradas por la milicia aérea de EE. UU hace 65 años. El eco moral de este holocausto nuclear sigue siendo tan turbador que incluso el extravagante Fidel Castro se levantó de su tumba política para advertirnos sobre la inminencia de otra catástrofe.
Ignoro la probabilidad de que se cumpla la profecía de Castro, pero «cuando el río suena, agua lleva», y el río ha sonado varias veces este verano, aunque afortunadamente ha habido más murmurio que estruendo. Sonó el fin de semana del 26 de Julio, cuando las autoridades de Corea del Norte, país dotado de armas nucleares, reaccionaron con crispación ante las operaciones militares conjuntas de EE.UU. y Corea del Sur en el mar de Japón, considerándolas una provocación. También se habló (Olli Heinomen, ex director ajunto del OIEA en Le Monde el 26 de Agosto) de que Irán disponía ya de tres toneladas de uranio poco enriquecido, cantidad suficiente para fabricar una o dos bombas atómicas.
Y se rumorea que Pakistán que, dispone ya de esta arma, corre riesgo de ‘uso talibán’ por causa de la corrupción de su Gobierno y la convulsa situación social en la que está tras las recientes inundaciones.

Noticia en Agosto fue también la retirada del ejército de EE.UU de Irak. Es el principio del fin de una gran estulticia bélica. No ha habido uso de armas nucleares, pero la tecnología de guerra utilizada ha sido suficiente para destruir miles y miles de vidas humanas. Se consiguió derrocar al régimen de Hussein, pero no se ha logrado establecer una democracia sólida ni, desde luego, reforzar la seguridad mundial. Se deja un país sin paz social, con un futuro muy incierto, que se revienta por dentro con estallidos terroristas, amamantado por un fanatismo religioso… ¿Es esto una victoria, una misión cumplida?. Sólo los necios lo pueden considerar así. Venció en su momento una mentira y se ha abocado finalmente a una derrota moral.
Lo grave de los necios es su obstinación y soberbia. Es lamentable que todavía el Gobierno de EE.UU no haya pedido oficialmente perdón al pueblo japonés por la matanza nuclear del año 1945, algo que sí ha hecho el Gobierno alemán por el holocausto de judíos. También resulta grimoso hoy en día seguir oyendo apelaciones a la “guerra justa” para justificar acciones como las que arrasaron Hiroshima y Nagasaki o la desastrosa invasión de Irak. No sé si ‘ex-ante’ (antes de iniciarla) tiene base ética hablar de “guerra justa”, pero ‘ex-post’ no conozco ninguna guerra que haya resultado justa o santa. Más aún, creo que pretender cargar de justicia una guerra es blasfemar contra la humanidad, algo así como rezar a un “Cristo con pistolas”. Si alguien piensa que esta creencia me hace estulto, sepa que no puedo evitar sentirme orgulloso de esta necedad.
Escrito el Agosto 5th, 2010 por José María Pérez de Villarreal1 comentario
Mil razones en contra de la tauromaquia no estocarán la devoción que sienten por ella sus aficionados. Ni otras tantas que éstos esgriman para defenderla afeitarán la convicción con que embisten los animalistas (sus detractores). Y es que en este asunto hay corrida de pasiones más que de razones. El raciocinio huye por el burladero ante el empuje del apasionamiento.
El ex-matador Luis Francisco Esplá acaba de reconocer que en este ruedo no hay lidia racional, sino de credos. En unas manifestaciones hechas en los Cursos del Escorial organizados por la Universidad Complutense de Madrid, Esplá ha comparado la cuestión de la tauromaquia con la cuestión de Dios al referirse a los animalistas como “ateos taurinos” y exigirles que respeten los credos y devociones de los aficionados, que en su apreciación serían los teístas. También cree que “el toro no tiene los mismos derechos que otros animales” (sic). Según su fe, este animal estaría predestinado genéticamente a ser sólo un “toro de lidia”, sin derecho a una vida más libre y placentera como otros animales.

Debo de ser hombre de poca fe en cuestiones de tauromaquia pues no percibo nobleza ni arte en la secuencia de acorralar, banderillear, picar, estocar, descabellar y arrastrar ‘post-mortem’ a un ser vivo tan espléndido. Si este espectáculo es cultura, prefiero no ser persona culta.
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